
Como fotógrafo aficionado, a menudo me pregunto dónde me sitúo. Entre el simple uso para crear un recuerdo, el deseo de acentuar el lado artístico y el deseo de transformar tu práctica en una actividad profesional lucrativa, no es raro que no sepas dónde situarte. Seamos sinceros, hay una gran diferencia entre hacer fotos por placer e intentar ganar dinero con ellas.
Mi experiencia en el mundo de la fotografía amateur me ha permitido descubrir los retos inherentes a esta práctica al tiempo que exploraba formas de monetizar mi trabajo. He probado varias soluciones, varias posiciones, con rendimientos relativamente escasos. Al menos, el sentido de vagabundear es obligarse a explorar horizontes diferentes.
En este artículo, comparto algunos retazos de mi periplo, destacando los retos y las oportunidades que he encontrado al intentar orientar mi amateurismo hacia, si no la profesionalidad, sí la calidad y el trabajo artístico. Si eres como yo y te encanta capturar momentos con tu cámara pero no sabes exactamente dónde estás, mis experiencias te darán que pensar. Ésta es sólo mi experiencia, pero podría ser útil para otros.
Prólogo, el material
Antes de adentrarme en los detalles de mi carrera en la fotografía amateur y la monetización, me gustaría presentarte mi pieza favorita del equipo: la cámara Fujifilm XT3 y la lente Fujifilm XF 18-55mm F2.8-4. Esta es una configuración de pack pero todo el asunto es muy interesante.
Con este dúo, estoy descubriendo el mundo de la fotografía con una sencillez y una precisión excepcionales. Es lo suficientemente versátil y ligera como para adaptarse a una gran variedad de situaciones.
Servicios a la carta
Empiezo por esta porque es un área que no he explorado. Me contactaron unas cuantas veces después de empezar en Instagram y rara vez respondí. La inversión de tiempo me parecía excesiva y no me sentía relevante hasta que había encontrado mi estilo. El síndrome del impostor, por así decirlo.
Entonces, ¿por qué contarlo? Porque, no obstante, puedo señalar que, sin buscarlo, algunos contactos llegaron a mis mensajes. Así que parece posible que, trabajando una comunicación adecuada y una cierta focalización, pueda encontrar algunos contratos.
La pregunta es ¿por qué? Mucha gente dice que hay que pasar por la etapa «fotografía de bodas» para darse a conocer y empezar… Sencillamente, no me siento motivado por esta perspectiva.
Vender en bancos de imágenes
Mientras exploraba distintas formas de rentabilizar mi pasión por la fotografía, descubrí también el mundo de los bancos de imágenes en línea. ¿Cómo iba a ignorarlo?
Estas plataformas ofrecen a fotógrafos aficionados como yo la posibilidad de subir y vender sus instantáneas a un público amplio, ya sean blogueros, creadores de contenidos o empresas que buscan imágenes únicas y de alta calidad. Subir mis fotos a estas plataformas no sólo me ha permitido llegar a un público global, sino también generar ingresos por mi trabajo, ya que cada subida me reporta una pequeña comisión. He probado muchas, demasiadas. Pero eso me permite clasificarlas y centrarme en las que parecen tener más potencial.
He aquí un ejemplo de estas plataformas con mi portfolio en Adobe Stock o Shutterstock. Aunque la competencia en estas plataformas es feroz y a veces resulta difícil destacar entre la multitud de imágenes disponibles, me ha animado a perfeccionar mis habilidades y explorar nuevos temas y estilos fotográficos para satisfacer las necesidades cambiantes del mercado.
Algunas personas se muestran negativas ante la política de remuneración, ¡por supuesto! Pero yo prefiero mantener el vaso medio lleno, motivarme y obligarme a trabajar mi técnica.
Venta de tiradas
Otro enfoque interesante que he explorado es la venta de copias. Al ofrecer copias de mis imágenes, he podido compartir mi trabajo con un público que prefiere obras tangibles para exponer en sus casas. Esto ha abierto claramente todo un nuevo horizonte en el que puedo proyectarme hacia un estilo más artístico. En contraste con el formalismo y el estilo pulido que se espera de los bancos de imágenes, esta vez no hay límites.
La venta de grabados ha añadido una dimensión tangible a mi trabajo, ofreciendo la posibilidad de llegar a los amantes del arte y a los coleccionistas. He optado por trabajar con un único socio y no desarrollar mi propia plataforma de venta. Mis fotografías están disponibles en La Boutique du Poster. Fue Instagram la que me permitió darme a conocer al propietario de la plataforma y embarcarme en esta gran aventura.

Sólo estoy empezando en esto de la venta de grabados pero, aunque de momento no es muy lucrativo, está claro que me está dando un nuevo impulso. Mi motivación se multiplica por diez por el deseo de abrirme camino. Este enfoque me ha permitido hacer contactos y formar parte de una comunidad que me permite aprender más rápidamente.
Y la última tendencia…
¿Cuál es? ¿Ninguna pista? ¡Estoy hablando de NFT! Y sí, también lo he probado en esta plateforma.
Una tendencia reciente en el mundo de la fotografía y el arte digital es la aparición de las NFT, o fichas no fungibles. Los NFT ofrecen a los fotógrafos una nueva forma de monetizar su trabajo mediante su tokenización en plataformas descentralizadas basadas en blockchain. Al crear NFT de su trabajo, los fotógrafos pueden asignar un valor único y autenticar su propiedad, ofreciendo a los compradores potenciales la oportunidad de poseer una pieza digital exclusiva.
Esa es la teoría, pero en la práctica, prepárese para sumergirse en un universo oscuro. Los defensores dirán que no he entendido nada, a lo que yo respondería que cuando algo no es sencillo y claro… ¡es complicado!
Eso no significa que no debas ir a por ello, pero ármate de paciencia para entender cómo abrirte camino. Porque no es tanto el aspecto informático y desmaterializado lo que confunde, sino entender los mecanismos de comunicación y los códigos de este nuevo mundo para darse a conocer. No cabe duda de que esta tecnología ha abierto nuevas oportunidades a los fotógrafos para vender sus creaciones directamente a los coleccionistas, sin pasar por los intermediarios tradicionales.

Conclusión
El camino es largo y difícil, pero la motivación siempre está ahí. Lo más importante es el equilibrio, saber desde el principio que va a llevar tiempo y que hay que tener otras vías y motores paralelos. Al menos así es como yo lo he enfocado. Al no poner toda mi energía en ello, me estoy privando de oportunidades, pero es una buena manera de preservarme y evitar la frustración.
No dudes en compartir tu visión o en ponerte en contacto conmigo para hablar de ella.