La fotografía y el desarrollo sostenible pueden parecer dos mundos completamente separados, pero no lo son. Por un lado, están las bellas imágenes que capturan momentos preciosos y paisajes impresionantes. Por otro, la lucha por salvar nuestro planeta de los peligros de la contaminación, el cambio climático y el agotamiento de los recursos. Pero en realidad, estos dos mundos están mucho más conectados de lo que se cree, en una relación conflictiva pero apasionada. ¡Sumerjámonos juntos en esta fascinante relación!

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1. La fotografía: Una gran herramienta de sensibilización

El poder de las imágenes

Imagina una foto de un bosque frondoso, lleno de vida, y justo al lado una foto del mismo bosque devastado por la deforestación. Da que pensar, ¿verdad? Las imágenes tienen ese increíble poder de tocarnos el corazón y hacernos reaccionar. Pueden resumir cuestiones complejas en una sola mirada. Por ejemplo, las fotos de playas invadidas por residuos plásticos o de glaciares derritiéndose son alarmas visuales que nos recuerdan la necesidad urgente de actuar.

Las imágenes también pueden inmortalizar la belleza de nuestro planeta, recordándonos lo que corremos peligro de perder. Una foto de una puesta de sol sobre una sabana africana, una majestuosa cascada o un arrecife de coral rebosante de vida nos muestra lo que tenemos que proteger. Tienen el poder de reconectarnos con la naturaleza, de reavivar nuestro sentido de la maravilla y nuestro deseo de preservarla.

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Proyectos que marcan la diferencia

Fotógrafos como Sebastião Salgado se han convertido en figuras icónicas, utilizando su arte para concienciar sobre la frágil belleza de nuestro planeta. Su proyecto «Genesis» es un vibrante homenaje a la naturaleza virgen y un llamamiento a proteger estos tesoros. Por todas partes surgen exposiciones y proyectos fotográficos dedicados al medio ambiente, que llaman la atención sobre temas a menudo ignorados.

Iniciativas como el concurso «Wildlife Photographer of the Year» ponen de relieve las maravillas de nuestra flora y fauna, pero también las amenazas a las que se enfrentan. Estos concursos inspiran a fotógrafos de todo el mundo a utilizar su talento para defender la causa ecológica.

2. Las paradojas de la fotografía sostenible

Un impacto medioambiental no siempre de color de rosa (o verde)

Sí, aunque la fotografía puede ser una herramienta maravillosa para defender la causa ecológica, no está exenta de consecuencias para el medio ambiente. La fabricación de cámaras, objetivos y otros artilugios requiere recursos naturales y procesos industriales contaminantes. Los metales raros, los plásticos y los productos químicos utilizados en la producción de equipos fotográficos tienen un elevado coste medioambiental.

Además, los fotógrafos suelen viajar a los cuatro rincones del mundo, lo que genera toneladas de CO2. Un viaje en avión para captar una imagen espectacular de un glaciar antártico o de una tribu amazónica puede tener una importante huella de carbono. Estos viajes, aunque a menudo necesarios para obtener instantáneas únicas, plantean un dilema ético a los fotógrafos concienciados con el medio ambiente.

Almacenamiento digital, no tan ecológico

Con el boom digital, nuestras fotos suelen acabar en la nube. Pero alojar miles de millones de fotos requiere centros de datos, que consumen una enorme cantidad de energía. Estos centros de datos, incluso los que funcionan con energías renovables, contribuyen a aumentar el consumo de energía. Además, los servidores tienen que refrigerarse constantemente, lo que añade otra capa a su impacto ambiental.

Si a esto añadimos el ciclo infernal de la obsolescencia tecnológica -la gente siempre quiere el último modelo de aparato-, obtenemos una montaña de residuos electrónicos. Los aparatos viejos suelen acabar en vertederos donde sus componentes tóxicos pueden contaminar el suelo y el agua.

Y, sobre todo, ¡viajar!

Y sí, porque las tomas que quieres, las que pueden causar impacto, no siempre están a la vuelta de la esquina. Hay que saber viajar, y eso tiene un impacto, y sin duda el de mayor contribución de un fotógrafo.

3. Hacia una fotografía más ecológica

Prácticas ecorresponsables

¿Qué puedes hacer para ser un fotógrafo ecorresponsable? En primer lugar, elige equipos duraderos y de calidad, cómpralos de segunda mano o haz que los reparen en lugar de tirarlos a la basura. Puede parecer obvio, pero cuidar tu equipo y alargar su vida útil puede suponer una gran diferencia.

Cuando viajes, opta por medios de transporte menos contaminantes y planifica tus desplazamientos de forma que minimices tu huella de carbono. Por ejemplo, viajar en tren en lugar de en avión siempre que sea posible, o agrupar varios proyectos en la misma región para reducir el número de viajes.

Los fotógrafos también pueden adoptar prácticas de trabajo más sostenibles, como utilizar pilas recargables, reducir la impresión en papel y elegir laboratorios fotográficos respetuosos con el medio ambiente para revelar e imprimir sus trabajos.

Innovación y soluciones

Los avances tecnológicos también pueden ayudar. Estamos asistiendo a la aparición de equipos fabricados con materiales menos contaminantes y a iniciativas para compensar las emisiones de CO2 vinculadas a las actividades fotográficas. Por ejemplo, algunas empresas de equipos fotográficos invierten en programas de reforestación o de protección de hábitats naturales.

Los fotógrafos también pueden participar en proyectos de compensación de carbono, calculando su huella y financiando iniciativas para equilibrar sus emisiones. Cada granito de arena ayuda, y juntos podemos marcar una gran diferencia.

¿Y una herramienta para cuantificarlo?

No podemos mejorar lo que no medimos…

Personalmente, soy incapaz de dar una cifra del impacto de mi fotografía. No es que no sepa algo sobre el tema, sino que simplemente no dispongo de una herramienta sencilla, eficaz y ergonómica para hacerlo. Nos acercamos al día en que todo el mundo necesita comprender, diagnosticar y visualizar mejor para tomar sus decisiones. No soy de los que abogan por el decrecimiento sino, al contrario, por el crecimiento de nuestros conocimientos, nuestro libre albedrío y el dominio y comprensión de nuestras decisiones.

Cuando digo que soy incapaz de estimar, no es del todo correcto. Tengo en mente un orden de magnitud y mi impacto ya es demasiado alto. Varía mucho de un año a otro y de un viaje a otro, porque para mí es con diferencia lo más importante. De hecho, soy bastante minimalista en lo que respecta a mi equipo, que cambio muy poco.

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Conclusión

La fotografía y el desarrollo sostenible forman un dúo complejo pero poderoso. Las imágenes tienen el poder único de sensibilizar e inspirar la acción. Sin embargo, para que la fotografía siga desempeñando este papel crucial respetando nuestro planeta, es esencial adoptar prácticas más sostenibles. Prestando atención a nuestras elecciones e innovando, los fotógrafos podemos convertirnos en actores clave de la protección de nuestro medio ambiente.

Así que, la próxima vez que cojas tu cámara, piensa en el impacto de cada disparo, no sólo para inmortalizar la belleza del mundo, sino también para preservarla. Porque, al fin y al cabo, cada foto es una ventana a nuestro planeta, y es nuestra responsabilidad asegurarnos de que siga siendo tan bello como en nuestras instantáneas.