En las creencias populares, a menudo se aplica el siguiente adagio: «¡Cuantos más objetivos tienes, más profesional eres!» Pero, ¿es realmente así? Todos hemos conocido a ese fotógrafo con una mochila tan llena que parece que va de expedición… Pero antes de sucumbir a la tentación de acumular equipo, hagámonos la pregunta: ¿es realmente necesario tener una colección de objetivos para capturar imágenes hermosas?

Spoiler 1: ¡Quizás no!

Spoiler 2: Este artículo incluirá fotos que no tienen nada que ver con el tema para evitarte ver más fotos de objetivos.

1. El síndrome de la colección: ¿Necesidad o deseo?

Reconozcámoslo, el equipo fotográfico es un poco como los caramelos para un niño: cuanto más tienes, mejor te sientes… o eso creemos. Un 50mm para retratos, un 16-35mm para paisajes, un 70-200mm para escenas de acción, ¿y por qué no un macro para detalles? Cada objetivo tiene su utilidad, eso es cierto. Pero al tratar de cubrir todas las situaciones, terminamos sobrecargando nuestra mochila (y nuestra billetera) y nos alejamos de la idea de la fotografía sostenible (Artículo: Desarrollo Sostenible y Fotografía). El resultado: pasamos más tiempo decidiendo qué objetivo usar que apretando el disparador. ¿Es realmente eso la fotografía?

2. ¿Menos objetivos, más creatividad?

Paradójicamente, limitarse puede aumentar tu creatividad. Imagina: sales a caminar solo con un 35mm. Eres tú quien debe adaptarse al objetivo, no al revés. Buscas el ángulo correcto, te acercas, te alejas… redescubres el placer de la fotografía en su forma más pura. Lejos de las infinitas opciones técnicas, te concentras en lo esencial: la composición, la luz, la emoción. Algunos fotógrafos de renombre juran solo por uno o dos objetivos, y sus fotos hablan por sí solas.

Un ejemplo más contemporáneo es Steve McCurry, famoso por su foto «Afghan Girl» (si no la conoces, la puedes encontrar aquí). Aunque utilizó varios objetivos a lo largo de su carrera, a menudo vuelve a un 50mm para su trabajo documental. Al limitarse a uno o dos objetivos, estos fotógrafos desarrollaron una visión y un estilo distintivos, demostrando que lo esencial reside en el ojo del fotógrafo, no en la cantidad de equipo. La verdadera pregunta es si alcanzó su dominio de sus objetivos favoritos explorando otras distancias focales…

3. La tendencia minimalista: ¿Simple moda o verdadera ventaja?

El minimalismo está de moda, y no solo en nuestros interiores. Cada vez más fotógrafos optan por un equipo ligero y reducido. ¿Por qué? ¡Porque simplemente facilita la vida! Menos equipo significa menos distracciones, menos riesgo de daños, y más espontaneidad. Una mochila más ligera también significa más movilidad: puedes reaccionar más rápido y capturar el momento sin preocuparte por elegir «el objetivo correcto». Y encontrar una mochila para un equipo reducido es mucho más fácil que necesitar una verdadera caja de herramientas.

4. Varios objetivos: ¿Seguridad o ilusión?

Podrías pensar que tener un objetivo para cada tipo de foto garantiza que no te perderás nada. Pero, ¿es realmente así? Tener demasiadas opciones puede crear el efecto contrario: la indecisión. Ante una escena, dudas: ¿deberías usar el zoom para captar los detalles o el gran angular para abarcar toda la escena? Mientras tanto, el momento se ha ido. Al final, ¿tener demasiadas opciones nos hace perder de vista lo importante? A veces, un buen objetivo versátil es suficiente para capturar la magia.

Y cuando comienzas a acostumbrarte a trabajar con un solo objetivo, tu composición se vuelve más fluida e intuitiva con esa distancia focal que conoces tan bien.

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5. ¿Y la calidad?

Podrías decir: «De acuerdo, solo un objetivo, ¡pero necesito la mejor calidad posible!» Aquí es donde el debate se vuelve interesante. Claro, los objetivos especializados (un 85mm f/1.4 para retratos, por ejemplo) ofrecen un rendimiento excepcional, pero los avances tecnológicos también han permitido que los objetivos versátiles mejoren en calidad. Los objetivos zoom modernos, por ejemplo, pueden competir con algunas focales fijas, ofreciendo una flexibilidad valiosa. En lugar de dispersarse, invertir en uno o dos objetivos de alta calidad podría ser una mejor estrategia.

6. Enfocarse en tu estilo: ¿Podría ser esa la clave?

En lugar de intentar estar preparado para todas las situaciones, ¿por qué no enfocarse en lo que realmente amas fotografiar? Si lo tuyo son los retratos, ¿por qué distraerte con objetivos para la vida salvaje o el deporte? Identificar tu estilo fotográfico e invertir en el equipo adecuado no solo ahorra dinero, sino que también te ayuda a dominar tu equipo y refinar tu visión.

Conclusión: Encontrar el equilibrio

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Entonces, ¿realmente necesitas coleccionar objetivos para ser un buen fotógrafo? No necesariamente. La clave es encontrar un equilibrio que se ajuste a tu práctica y estilo. Tener un arsenal de objetivos puede ser útil, pero no es un fin en sí mismo. A veces, limitarte a lo esencial te permite liberar tu creatividad y concentrarte en lo que realmente importa: capturar el momento. Así que antes de gastar en otro objetivo, hazte esta pregunta: ¿realmente lo necesito? ¡La respuesta podría sorprenderte!

Una nota personal:

Solo he cambiado mi equipo fotográfico una vez. Con mi primer equipo, tenía tres objetivos diferentes. Pero pronto me di cuenta de que tomaba el 80% de mis fotos con mi objetivo zoom porque me ofrecía más versatilidad. Cuando cambié a mi nuevo equipo (Fujifilm X-T3), me quedé con el objetivo zoom del kit. Aunque he pensado en conseguir otra distancia focal para complementar mi experiencia, siempre siento que solo sería útil en el 10 o 20% de los casos.