Hoy quiero abordar un tema que a menudo genera debate en el mundo de la fotografía (y más allá): las redes sociales. Entonces, ¿son una verdadera fuente de inspiración o, por el contrario, una trampa para la desmotivación? Pequeño spoiler: ¡la respuesta no es tan simple como podrías pensar!
También te advierto que estoy lejos de ser un experto en su uso, pero la cuestión me parece antes psicológica (no soy psicólogo, de hecho) que relacionada con un conocimiento profundo de las plataformas.

1. Las redes, una fuente inagotable de inspiración
Seamos honestos: las redes sociales son una mina de oro para descubrir nuevas ideas. Ya sea en Instagram (la que uso junto con Threads y que, recordemos, fue destinada originalmente para compartir fotos), o en otras (Pinterest o incluso TikTok, imagino), allí encuentras fotógrafos de todo el mundo que comparten su trabajo. Y ahí es como una bofetada visual. Te topas con imágenes increíbles, estilos únicos, montajes hiper creativos. En resumen, piensas: ‘¡OK, tengo que intentar eso!’
Las plataformas también permiten seguir a artistas cuyo trabajo aprecias, aprender de sus experiencias, intercambiar con ellos, e incluso colaborar si surge la ocasión. Los desafíos y los hashtags (#moodygrams, #portraitmood…) te empujan a salir de tu zona de confort y a probar conceptos que quizás nunca hubieras pensado. ¡Y todo esto, sin moverte de casa!
Fue a través de las redes que lancé mi colaboración con La Boutique du Poster Français. Te lo cuento aquí y este artículo se actualizará pronto con más detalles sobre la historia.
2. Pero… el otro lado de la moneda
Desafortunadamente, hay un lado oscuro: la comparación. Sí, en las redes sociales, solo ves la versión más perfecta del trabajo de los demás. Las fotos son impecables, las ediciones están dominadas a la perfección, todo parece tan… simple. Y ahí es donde ocurre el drama. Piensas que tu trabajo no está a la altura, que nunca alcanzarás ese nivel y, al final, ¿realmente vale la pena continuar?
Y hablemos del famoso ‘síndrome del impostor’. Ese sentimiento que te hace creer que no eres legítimo en lo que haces. Es realmente deprimente ver a personas que, al poco de llegar, obtienen miles de likes mientras tú luchas por alcanzar los 100. Resultado: desmotivación, pérdida de confianza, y a veces incluso una pausa forzada para protegerte.
Por lo tanto, es necesario abordar las redes sociales de la manera correcta y verlas por lo que son: un amplio espacio de intercambio, pero ciertamente no un santuario de verdad o ejemplaridad. Hay que saber inspirarse… ¡y quedarse con eso!
3. ¿Cómo encontrar el equilibrio?
Entonces, ¿cómo puedes usar las redes sociales como una fuente de inspiración sin caer en la trampa de la comparación tóxica? Aquí hay algunos consejos:
- Sigue cuentas que realmente te inspiren. No solo aquellas que tienen números impresionantes, sino fotógrafos cuyo trabajo resuena contigo. Esto te ayudará a estimular tu creatividad.
- Tómate un paso atrás. Lo que ves es a menudo el resultado final, no todo el trabajo que hubo antes. Recuerda que cada artista tiene su propio camino, y el éxito de uno no anula el tuyo.
- Establece objetivos personales. En lugar de buscar likes o seguidores, concéntrate en tus propios proyectos y desafíos. Las redes deben ser una herramienta para impulsarte, no un fin en sí mismas. Intenta observar tu mejora y tu trayectoria.
- Desconéctate de vez en cuando. A veces es necesario alejarse un poco de las redes para reconcentrarte en ti mismo y en tu pasión, lejos de toda presión externa.
- Intenta crear o unirte a una comunidad. Tener un espacio para compartir e intercambiar comentarios constructivos ayuda a desmitificar el trabajo de los demás al hacerlo más accesible.
Si deseas mejorar, no olvides utilizar tus fotos de maneras distintas a las redes y busca retroalimentación a través de canales que puedan ser más relevantes. Para saber más, puedes consultar este artículo: Mejorar tu Fotografía.

Conclusión
Las redes sociales pueden ser sin duda una fuente de inspiración increíble, pero también pueden convertirse en una verdadera fuente de desmotivación si no tienes cuidado. Todo es cuestión de equilibrio. Úsalas para inspirarte, aprender y evolucionar, pero ten siempre en cuenta que no tienes nada que probar a nadie más que a ti mismo.
¿Y tú, qué piensas? ¿Fuente de inspiración o desmotivación? No dudes en compartir tu experiencia en los comentarios; ¡tengo curiosidad por conocer tus opiniones!
¡Hasta muy pronto! 👋📸